A 99 de su asesinato se multiplica y crece

“Hermanos de las ciudades, vengan al encuentro de sus hermanos de los campos; hermanos del taller, vengan a abrazar a sus hermanos del arado; hermanos de las minas, del ferrocarril, del pueblo, salven a los ríos, a las montañas, a los mares y confundan su anhelo de libertad con nuestro anhelo, su ansia de justicia con nuestra ansia.

Sus reclamaciones son parecidas a las nuestras. Exigen aumento de jornal y reducción de horas de trabajo, es decir, mayor libertad económica, mayor derecho a gozar de la vida; es lo que nosotros exigimos al proclamar nuestros derechos a la tierra. Sólo que ustedes, menos tiranizados que nosotros, creyeron encontrar en el pacifico sindicato la fórmula infalible que pusiera remedio a sus males; en tanto que nosotros no pudimos ni debimos pensar sino en las armas, en la rebelión abierta contra los conculcadores de nuestros derechos; porque cuando el oprimido no es dueño ni aún de lamentar su suerte, cuando la misma justísima protesta contra sus verdugos es ahogada, al formularse apenas en su garganta; entonces no queda a este oprimido, otro camino digno ni otro gesto redentor, que el de esgrimir las armas, proclamando vencer o morir; morir primero, antes de continuar más tiempo siendo esclavo.

Que las manos callosas de los campos y las manos callosas del taller se estrechen en saludo fraternal de concordia; porque en verdad, unidos los trabajadores, seremos invencibles, somos la fuerza y somos el derecho; ¡somos el mañana!”

Palabras de Emiliano Zapata, invitando a la unificación de fuerzas entre obreros y campesinos en el comunicado emitido en Tlaltizapán, Morelos hace 100 años y a meses antes de su cobarde asesinato, el 10 de abril de 1919, en la Hacienda de Chinameca, Morelos.

Los ideales zapatistas fueron plasmados en el Plan de Ayala el 25 de noviembre de 1011, a la vez fundamentales para la elaboración del artículo 27 de la Constitución mexicana. El zapatismo es identificado principalmente con la lucha agraria pero también tiene una fuerte relación con el movimiento indígena por la defensa de sus legítimos derechos en conservar sus tierras, costumbres y raíces.

Emiliano Zapata Salazar nacido en Anenecuilco, Morelos, un 8 de agosto de 1879, fue también uno de los líderes de la Revolución mexicana y símbolo de la resistencia campesina, General del Ejército Libertador del Sur e ideólogo de un movimiento que perdura hasta nuestros días.

“Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno”


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